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LA PRIORIDAD ES CULTURAL

domingo, 17 de abril de 2011

EXASPERACIONISMO

Gustavo Merino Fombona
Las frustraciones estructurales, profundas, sostenidas, incisivas, filosas, que han impactado a particulares y colectivos en distintas geografías del orbe, dentro de multimodales tendencias políticas costumbristas y alternativas, son numerosas. Desde Imperios y Colonias, las Monarquías, los Comunismos, los Centrismos, los Derechismos, los Izquierdismos, de Centroderechas, de Centroizquierdas, los Verdismos, el Conservadurismo o el Libertarismo, o los Diagonalismos o fórmulas híbridas y compuestas. Hay un axioma suicida en el ejercicio de la gestión política, la dificultad del traslado del expresionismo al diarismo. Lograr que la ciudadanía saboree y usufructúe la utopía, el sueño, cumplir los anhelos. De no ser así nace la exasperación o el movimiento del Exasperacionismo.

IDENTIDAD VENEZUELA
Foto: Gustavo Merino Fombona
Pensando en países en tiempos recientes como Islandia, Australia, Suecia, Japón, Suiza, Noruega, de plurales ideologías y con sus índices de Desarrollo Humano (IDH), donde el Producto Interno Bruto por habitante asciende a 40.000 dólares de ingresos al año, convertidos en sólida y elevadísima seguridad social integral. Es difícil apreciar de modo avasallante la exasperación de parte o todas esas comunidades. 

Viajemos a analizar cuántas ocasiones tiene un sujeto de un país instando formalmente a un servidor o funcionario de un Estado para una diligencia vinculada al hambre, a un empleo, a un caso de salud, a un trámite administrativo, a un traslado laboral, a un ascenso, a una jubilación, a un respetable diálogo, a una remuneración justa, a la dignidad de una palabra noble con el monstruoso poder. Hay casos que mueren siglos y familias y no se resuelve la formal petitoria. Figuremos hablar con un presidente o presidenta, o un ministro, o un presidente de un ente público o privado, he leído que dicen "…se creen deidades, mitos, seres extrasuperiores…", y los pueblos fallecen sin el plácet de reunión alguna. Vemos que la cuerdita de los rogatorios se vulnera por la más flaquita, por África viva, abierta, gritando siglos intemporales, denme equilibrio de vida, de decoro pide África, mediante acciones Gandianas o instrumentos con ruido. Vallejo dijo exasperado, "Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!".

martes, 1 de marzo de 2011

ALEGRÍA EN LA POÉTICA HUMANA

Los audaces piensan, simplemente, que el mundo se aboca a una enfermedad. Esta fiebre terminará por cesar y enseguida vendrá la convalecencia, la fuerza y la alegre perspectiva de la salud. Es general esta esperanza de curación, esta seguridad que el mal no puede ser definitivo, se está habituado y no puede acabar. Basta resistir, prepararse prudentemente para vivir este momento negativo de la historia: los que aguanten tendrán su recompensa. No morir antes del movimiento del progreso, no fallar, no perder confianza en las antiguas ideas que aún servían, ideas que están trabajadas con méritos como ya se hace...
Hace falta un alto, una primera reflexión para cuestionar qué o quién decide lo que es un poema. Como Pablo Neruda nos dice en Oda a la Alegría:

Hoy, alegría,
encontrada en la calle,
lejos de todo libro,
acompáñame:

contigo
quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos,
a los mares.
A las minas iremos,
a los bosques.
No sólo leñadores solitarios,
pobres lavanderas
o erizados, augustos
picapedreros,
me van a recibir con tus racimos,
sino los congregados,
los reunidos,
los sindicatos de mar o madera,
los valientes muchachos
en su lucha.

Contigo por el mundo!
Con mi canto!
Con el vuelo entreabierto
de la estrella,
y con el regocijo
de la espuma!


Y como un salto de felicidad... como la magia de amar, el Cirque du Soleil muestra la Alegria en este exquisito vídeo:


En el Diario Ojo Pelao, Gustavo Merino Fombona, Poeta, nos convida a "reconstruir...  con los conocimientos del siglo que vivimos" la Humanidad con bloques de Poesía. En su libro Cantera de Ser muestra su siguiente poema:

EL CISNE
Hay un canto que desdobla su musa y despierta los músculos de la luna,
es la vianda pectoral que demanda el desconocido  
abrazado por el crucigrama de los vientos que cultivan el infinito.
Es una norma del mito con hálitos de agua donde las ciudades desaparecen queda un aguacate convertido en puñal hecho rally en mis adentros.
En este estacionamiento hasta la uretra del sustantivo se inflama.
Ya se comen árboles de espinas en lo que era océanos
quedando el intento en lo subterráneo
en la foto donde se tenía un cuello rotando hacia la nube.

lunes, 21 de febrero de 2011

Mármol León

Qué dolor tan grande es apreciar a gente de la más elevada madera integral, pasar a otra dimensión de la vida, a un cielo distante, a un escenario etéreo, que debe por obligación moral la humanidad no olvidar a estos seres sobresalientes. Este ilustrísimo personaje que ahondó en la psicología criminal y criminalística de la sociología venezolana, labró con su juicio y su genio la labor regular del policía y de servidor público encomiable, además ensayó libros que muestran la personalidad del oscurantismo que en diferentes grados ha prevalecido en nuestro país. En sus ediciones relata sobre estamentos sociales y poderes estratificados, unidos al histórico desamparo social, develando el caldo de la inseguridad estructural en Venezuela. Esto es suficientemente conocido.

Fermín Mármol León fue y es sin duda un ejemplo, no sagrado ni mitológico como de modo deforme se modelan referencias fértiles humanas, sino un hombre de cabalidad profesional y familiar. Esto obliga a ser respetado y valorado por la pluralidad. Tuve la oportunidad mágica del destino de conocerlo de modo casi poético, en vivencia y azar.

Quizás la Justicia es tan ciega que se pasa dando tumbos.  O podría ser que la balanza no esta calibrada como nos la "venden".  Pero lo evidente hoy en el Mundo es que la Justicia "tiene dos varas, una para el poderoso y otro para la mayoría de los débiles". 
En una ocasión se dio el privilegio en mi niñez (tendría 12 años) de viajar por Europa. Cuando abordo uno de los autobuses, me toca en mi asiento contiguo a un señor circunspectísimo, educado y agraciado. En el recorrido entablamos conversación. Sin el impedimento de las edades dialogamos y me menciona que acaba de publicar un libro Cuatro crímenes cuatro poderes, por muchos leído.

Fue un encuentro ameno, espontáneo y muy humano, posicionándose en la charla el objetivo de enfocar la realidad de un país muy amado y solucionarla. Nos despedimos en la dinámica del viaje. Al tiempo supe que era Mármol León, no tan reconocido cuando sucedió el encuentro.

Recuerdo con tristeza que en diciembre de 2007, unos delincuentes asesinaron a mis tíos Mayorca Valery, Eduardo y Cristi, queridos como padres, hoy aún la familia lucha por hacer justicia contra estos homicidas. Esperemos (con certidumbre y fe creo que es y será así) que existan sabios y sensibles como Mármol León, honorable hombre de conocimiento en su área, para evitar tragedias criminales a cualquier venezolano o venezolana.

martes, 15 de febrero de 2011


Uno de los barómetros de la sensibilidad y los grados de humanismo de una sociedad, república, nación, territorio, localidad, calle o vivienda habitada por ciudadanía, es la presencia indefectible de la poesía. Lo dice la historia, lo contemporáneo y con certitud debería ser así por ontología de la criatura humana en el futuro. El camino para buscar, valorar y admirar lo supremo del hombre y la mujer en el globo conocido, nos conlleva a los capítulos expresivos, dosificados por el infinito cielo de la lírica. Cualquier acto humano glorioso, sin trasmutar la conmoción al momento o al tiempo, por una afirmación de carácter poético, se muestra incompleto e incomprensible. La poesía certifica su profundidad, en un lenguaje espiritual y total. En las artes, la convertibilidad intelectual es automática, al estimar sus veredas heterogéneas. En las artes visuales, por ejemplo, al apreciar obras de Renoir, de Botticelli o de Reverón, el hambre del canto al manjar poético para aterrizar y gozar con la conciencia del alma, nos obliga a beber un verso, para leer esas magias, y poder finalmente trasegarlas en la segura comprensión del hálito vivo, hondo, sereno. Sucede con el resto artístico, incluso en la misma literatura, si acotamos a Cervantes o a Shakespeare, los descubrimos en un aforismo u oración poética, sus literaturas deben atravesar la poesía para encumbrarse y abrazarse a la humanidad. Si este rito de voz interior no se ejecuta, orbitamos en la inquietud de un sentimiento de impercepción, que nos turba, nos inciviliza hasta que develamos su concepto, su razón, su ser, su poema. De aquí, un movimiento cultural que nace de la poesía, el cual denomino Poesianismo, que es el lenguaje de la poesía como herramienta esencial, el arte como materialización expresiva, la arquitectura como expansión urbana y rural y el patrimonio cultural como herraje de la memoria. 


Parque El Paso, Los Teques
 Hoy, donde el bolero es un cohete y el amor un fósforo; la poesía debería tomar el planeta mediante el Poesianismo. Recién, inauguramos dos parques con este concepto en Los Teques, uno en la urbanización El Paso y otro en San Rafael de la Montaña. Una linterna en los altos mirandinos, la génesis del Poesianismo para el mundo.

Gustavo Merino Fombona
Prof. Ucv-Unimet.
policulturalidad@yahoo.com

jueves, 27 de enero de 2011

Rinconcito Global de Poetas, dedicado a AQUILES NAZOA

Entre las ciudades que han tenido la suerte de contar con un escritor que le cante a sus lugares y a su gente con fervor y lirismo, se encuentran Buenos Aires con Jorge Luís Borges y Caracas con Aquiles Nazoa.
 
Aquiles Nazoa, nació en Caracas, Venezuela, el 17 de mayo de 1920 en el seno de una familia humilde. Según su propio relato tuvo una "infancia pobre pero nunca triste ", que lo obligó a ejercer diversos oficios tales como aprendiz de carpintería, repartidor de bodega, telefonista y botones del hotel Majestic mientras completaba su educación primaria.

Para ese entonces, Venezuela estaba conducida por la férrea mano del dictador Juan Vicente Gómez, a quien Nazoa llegó a conocer en la infancia, siendo repartidor de panadería y se acercó al Palacio de Miraflores donde "el Benemérito" repartía monedas a los niños. En su relato dice que ese día supo de boca de su tío lo que significaba una dictadura, cosa que poco tiempo después comprueba cuando el chofer de Gómez atropella y destruye impunemente la bicicleta de su padre Rafael Nazoa. En este vehículo el poeta aprendió a "deletrear el paisaje", en recorridos dominicales por todos los rincones de su ciudad natal.

Cursando el segundo grado aprendió de su profesor Luis Villalba Villalba acerca del derecho del hombre a ser libre. Esa infancia pobre pero feliz algunas veces se vio entristecida por los sucesos de la época: entre ellos, la pavimentación de una calle donde vio por primera vez hombres encadenados con sus trajes a rayas, en trabajo forzado a la vista de todos. También a los diez años fue testigo de la represión brutal a fuego de la manifestación de quienes se atrevieron a reclamar la libertad de los presos políticos, al cumplirse el centenario de la muerte de Bolívar.

En 1932 entró de aprendiz en una carpintería, al año siguiente fue botones y telefonista de un hotel y luego repartidor de una bodega, poco después fue mandadero y barrendero del diario El Universal. Para este momento dominaba el idioma inglés, según relata en su libro “Vida Privada de las Muñecas de Trapo”.
 
Se recomienda  hacer clic en la dirección en la que se expone de manera excelente parte de la biografía de Aquiles Nazoa.
 

lunes, 17 de enero de 2011

Gustavo Merino F.: Urgen repúblicas culturales


Nos encontramos en la encrucijada de la génesis del siglo XXI. Un año posterior a la primogénita década de este novel milenio. Qué paradigmas evolutivos habrá que vencer. Es como focalizar una linterna en las gavetas sustanciales de la neopostmodernidad, aquella que reafirma toda pluralidad y desacraliza los contenidos vacíos de los poderes conocidos, como lo han insinuado en sus contextos antes Nietzsche y Jean Baudrillard, filósofo galo fallecido hace pocos años. Pero hay que insistir operando y hurgar en la esperanza de la raza humana.

Necesitamos profundizar años luz en el levantamiento de estamentos culturales que leviten al planeta, en su desempeño y roces de mejoramiento. Educar infantes con ensimismamiento hacia la genialidad y el trayecto humanizador, que erijan con sus aportes y amores por la vida humana, mapas cuyo bosquejo, diseño y construcción partan de la pasión por las artes y sus derivaciones, activando una generación cultural. ¿Cuánto se ahorraría en violencia, crimen, opulencias irracionales, períodos de horrores por las injusticias, anhelos de naciones de desaparecer otras, empresas meganacionales por extinguir toda propuesta o invento emergente, odios en racimos dentro de las familias, segmentaciones étnico-religiosas-políticas-clasistas-generacionales, inquietudes de la extinción humana por intereses de poderes involutivos, tragedias particulares y colectivas, etc., si existieran en el atlas terráqueo muchos gobiernos culturales? Imaginemos regiones de connotación creadora, la parroquia toda musical, otra fraguada de pintura y esculturas, otra de literaturas, otra de danza y así. Labremos una ciudad de cuatro millones de habitantes cuya hechura sea por inspiración de Don Quijote, otra urbe levantada en honor a Romeo y Julieta.



Un municipio en Chile cuya arquitectura sea la poética de Neruda. Aremos en los nuevos espacios culturales, como contenido de gobernabilidad. Eso nos salvaría por lo menos el alma y muchos legados, ascenderíamos un grado más en la carrera por la civilización, ya sería bastante. Como dice Benedetti, No te rindas, por favor no cedas, porque no estás solo, porque yo te quiero. Yo agregaría, te quiero cultural.

jueves, 13 de enero de 2011

HAITI

GUSTAVO MERINO FOMBONA

En el poema de César Vallejo denominado Los Heraldos Negros se describe el peso del dolor reiterativo y la superlativa intensidad del resquebrajamiento y sequía del alma humana con los padecimientos ingentes de individualidades, colectivos o historias de la humanidad; pareciera que en terribles intermitencias, sufriera la tierra y el mar de Haití lo poetizado en esos versos Vallejianos. La República de Haití, es un país isleño de la zona caribeña, que limita al Este con la República Dominicana, su territorio abarca 27.750 km2, la capital de Haití es Puerto Príncipe. Posee un pretérito dorado de emancipación, después de haber sido colonia francesa, fue el segundo país en declarar su independencia después de los EEUU, en suelo americano. Además, también el primer país del mundo que logró abolir la esclavitud de manera definitiva, como ejemplo impoluto al orbe.

Ahora bien, Haití proviene de agudos capítulos de coloniajes, invasiones, golpes de estado periódicos; en síntesis un elevadísimo nivel de inestabilidad social, política y económica, derivándose un clima de gobiernos anárquicos, insistente violencia, sangre y pobreza mantenida de un 70% -la más alta del continente, la esperanza de vida es de 57 años y la mitad de la población es analfabeta, entre otros indicadores negativos de desarrollo. Adicionalmente a estos hondos desajustes, se incluyen desequilibrios naturales devastadores tales como tormentas, huracanes y terremotos. El último sismo aterrador ha sido el más destructivo desde 1770, con una voracidad de 7.3 grados en la escala de Richter, víctimas humanas por doquier y la caída abrupta de casi toda su infraestructura, en una tierra infértil por prácticas inadecuadas de deforestación, genera un cuadro dantesco y espeluznante.

Vallejo termina el poema
señalado con estas líneas Y el hombre… Pobre… pobre! Vuelve los ojos, como / cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; / vuelve los ojos locos, y todo lo vivido / se empoza, como charco de culpa, en la mirada. / Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Esto se convierte en una afrenta mundial para todos,
donde todas las naciones y pueblos del mundo debemos ayudar a reconstruir Haití con los conocimientos del siglo que vivimos.

 

LOS HERALDOS NEGROS

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!
Cesar Vallejo (1918)  

Fuente: http://www.ojopelao.com/opinion/opinion/9602-gustavo-merino-fombona-haiti.html  

martes, 28 de diciembre de 2010

Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935):

El año 1914 fue decisivo en la obra del poeta, por la invención de sus tres heterónimos. Pessoa crea su obra proyectándola sobre cuatro personalidades distintas y divergentes, Heterónimos:
  • Alberto Caeiro
  • Ricardo Reis
  • Alvaro de Campos
  • Pessoa mismo
No se trata de seudónimos, ni de un juego de dispersión emocional, sino de individualidades que deben ser consideradas distintas del propio autor. Pessoa llegó incluso a inventar la biografía de sus tres heterónimos. 
 "El autor humano de estos libros no conoce en sí mismo personalidad ninguna. Cuando acaso siente una personalidad emerger dentro de sí, pronto ve que es un ente diferente del que él es, aunque parecido; hijo mental, quizás, y con cualidades heredadas, pero con las diferencias de ser otro." (Aspectos. Pessoa) 
    [...] Cuanto más sienta, cuanto más sienta yo como varias personas, cuantas más personalidades tenga, cuanto más intensa, estridentemente las tenga, cuanto más simultáneamente sienta con todas ellas, cuanto más unificadamente diferente, dispersamente atento, esté, sienta, viva, sea, más poseeré la existencia total del Universo, más completo seré por el espacio entero. (Alvaro de Campos)
La obra poética de Pessoa, muy dispersa, ha sido recogida en nueve volúmenes de obras completas, de los que interesan especialmente los cinco primeros: Poesías de Fernando Pessoa (1942), Poesías de Alvaro Campos (1944), Poemas de Alberto Caeiro (1946), Odas de Ricardo Reis (1946) y Mensaje (Mensagem, 1945), único libro de poemas portugueses que publicó en vida (1934). Su obra ensayística ha sido recogida: Páginas de estética y de teoría y crítica literarias (1967), Páginas íntimas de autointerpretación (1966) y textos filosóficos (1968). 
Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación...

Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación
De no yacer en mí mismo desnudo
Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón
En un último, austero alarido!

Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido:
Sufro -Soy yo.
Ah, extraer de la música el secreto, el tono
De su alarido!

Ah, la furia -aflicción que grita en vano
Pues los gritos se tensan
Y alcanzan el silencio traído por el aire
En la noche, nada más allí!
Enero 15 de 1920

Fuente: wikicultural-wikicultura.blogspot.com         http://amediavoz.com

jueves, 23 de diciembre de 2010

Charles Bukowski: Putrefacción

La mayoría de los Blog sobre Bukowski incluyen los mismos poemas, en este se incorpora uno novedoso y no popular, extraídos de su libro " Peleando a la contra" de Anagrama,  iremos incorporando nuevos poemas. Espero que le gusten y se saturen de los poemas del señor Charles Bukowski.

Últimamente
Me ronda este pensamiento
Que este país
Ha retrocedido
4 0 5 décadas
y que todo el
avance social
los buenos sentimientos de
una persona hacia otra
se han borrado
y se han reemplazado por la
vieja
intolerancia de siempre.

Más que nunca
Tenemos
Egoístas ansias de poder
Desprecio por el
Débil
El viejo
El pobre
El desvalido.

Estamos reemplazando necesidad con
Guerra
Salvación con
Esclavitud.

Hemos desperdiciado
Los logros
Nos hemos deteriorado
Deprisa.

Tenemos nuestra Bomba
Es nuestro miedo
Nuestra vergüenza
Y nuestra condena

Ahora
Se ha apoderado de nosotros
Algo tan triste
Que nos deja
Sin aliento
Y ni siquiera podemos
Llorar.


Fuente: http://

CHARLES BUKOWSKI: GENTE CUAL FLORES

Gente cual flores.
Qué cantos se oyen en las
calles;
la gente parece flores
al fin

la policía ha entregado las
placas
el ejercito ha hecho trizas los uniformes y
las armas. ya no hay necesidad de
cárceles ni periódicos, manicomios ni
cerraduras en las puertas.

una mujer entra a toda prisa por mi puerta.
¡TÓMAME! ¡ÁMAME!,
grita.

es preciosa como un puro
después de comerse un bistec. la
tomo.

pero cuando se marcha
me siento raro
cierro la puerta
voy a la mesa y saco la pistola
del cajón. tiene su propio sentido del
amor.
¡AMOR! ¡AMOR! ¡AMOR!, canta la muchedumbre en las
calles.

atravieso el vidrio de la ventana
de un balazo y me corto la cara y
los brazos. le doy a un chaval de 12 años
un viejo con barba
y una hermosa jovencita que parece algo así como una
lila.

la muchedumbre deja de cantar para
mirarme.
me quedo delante de la ventana rota
con sangre en la
cara.

-¡esto-les grito-, es en defensa de la
pobreza del individuo y en defensa de la libertad,
no del amor!

-dejadle en paz- dice alguien-, está
loco, ha llevado la mala vida durante
demasiado tiempo.

voy a la cocina
me siento y me sirvo
un whisky.

decido que la única definición de
Verdad (que cambia)
es que es esa cosa o acto o
creencia que rechaza
la muchedumbre.

alguien llama a mi
puerta. es la misma mujer otra vez.
es tan hermosa como encontrar una
rolliza* rana verde en el
jardín.

tengo 2 balas y
uso las
dos.

no hay nada en el aire salvo
nubes. no hay nada en el aire
salvo lluvia. la vida de cada cual es muy corta para
encontrar significado y
todos los libros casi un
desperdicio.

me siento y los escucho
cantar
me siento y
los escucho.


Fuente:  http://www.youtube.com/watch?v=w7p4Jn6qMZM&feature=related

martes, 21 de diciembre de 2010

Bertolt Brecht y El Ser Humano como Centro de la Poesía

Alcanza a ser poeta sólo aquél que consigue platicar con el tiempo. Porque así, esas mismas palabras que al principio sólo hablaban de él y de la urgencia de su momento, llegan a ser, siendo las mismas, las que comienzan a hablar por otros, las que descubren cada día nuevos mundos, las que expresan otras dudas, las que hacen nuevas preguntas, las que cada instante llegan con la urgencia de decir lo que ya es imprescindible. Así llegan hoy estas palabras del poema de Bertolt Brecht, "Con el alma en un hilo" (1939):


La causa de la justicia no avanza hacia buen fin.
La oscuridad aumenta. Las fuerzas disminuyen.
Ahora, después de tantos años de lucha,
estamos peor que cuando comenzamos.


En cambio, el enemigo es más fuerte que nunca;
ostenta su poder con mayor fuerza
y mira a todos lados con ojos invencibles.


Sin embargo debemos reconocerlo:
Fueron nuestros errores los que lo hicieron fuerte.
Cada vez somos menos;
las consignas son confusas.


Nos robaron las palabras y las han retorcido
hasta volverlas irreconocibles.


Preguntas hoy:
¿qué está mal de lo que dijimos entonces?
¿una parte o todo?
¿con quién se puede contar aún?
¿y nosotros, estos pocos que permanecen en la vigilia,
hemos sido expulsados del río de la vida?
¿quedaremos atrás,
sin entender a nadie ya,
sin que nadie nos entienda?
¿se trata de tener suerte o no?
¿o de tener razón o no?
Así preguntas. Espera...
Sólo tendrás la respuesta de tu conciencia,
frente al sufrimiento de la mayoría.
Y al dejar el mundo,
no te preocupe saber si fuiste bueno,
sino si el mundo que dejas es mejor.


Walter Benjamin, el lúcido profeta de la muerte del arte en la era de la reproducción industrial, escribió de Brecht, en los años mismos de aquella batalla mundial y decisiva por la sobrevivencia del humanismo: "Bertolt Brecht es un fenómeno difícil. Rechaza utilizar "libremente" su talento de escritor. Y quizá no haya un solo reproche contra su actuación literaria –plagiario, perturbador, saboteador– que no reclame títulos de gloria para su eficacia no literaria como educador, pensador, organizador, político, director de escena. En cualquier caso, resulta indiscutible que entre todos los que escriben en Alemania, él es el único que se pregunta dónde debe investir su talento, y que sólo lo inviste cuando está convencido de la necesidad de hacerlo, desmayando en cada ocasión que no corresponde a dicha piedra de toque."

No podemos evitar entonces el recuerdo de aquel aforismo de Brecht sobre el actor que dice:
"el mejor, es aquel que se enmascara para desenmascarar a los hipócritas".


"...rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo".

sábado, 18 de diciembre de 2010

ANTONIN ARTAUD

Poeta, dramaturgo y actor francés, cuyas teorías y trabajos influyeron en el desarrollo del teatro experimental. Nació y se educó en Marsella. Artaud se trasladó a París en 1920 y se hizo actor teatral. Fue co-fundador del Théâtre Alfred Jarry en 1927, en el que produjo varias obras, incluyendo una suya The Cenci (1935), una ilustración de su concepto de Teatro de la Crueldad. Artaud utilizó este término para definir un nuevo teatro que debía minimizar la palabra hablada y dejarse llevar por una combinación de movimiento físico y gesto, sonidos inusuales, y eliminación de las disposiciones habituales de escenario y decorados. Con los sentidos desorientados, el espectador se vería forzado a enfrentarse al fuero interno, a su ser esencial, despojado de su civilizada coraza. Impedido siempre por enfermedades físicas y mentales crónicas, Artaud fue incapaz de poner sus teorías en práctica. Su libro El Teatro y su Doble (1938) describe fórmulas teatrales que más tarde, sin embargo, se convirtieron en las señas de identidad del movimiento de teatro en grupo, el teatro de la crueldad, teatro del absurdo, teatro ritual y de entorno.

Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras por no importa qué operación mental, y sobre todo aquellas que tocan los resortes más habituales, los más activos del espíritu.


Frases De Antonin Artaud


"Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones".
"Quisiera hacer un libro que altere a los hombres, que sea como una puerta abierta que los lleve a un lugar al que nadie hubiera consentido en ir, una puerta simplemente ligada con la realidad".
Me niego a hacer diferencias entre cada minuto de mí mismo. No acepto el espíritu planeado.
Es preciso acabar con el Espíritu como con la literatura. Quiero decir que el Espíritu y la vida se encuentran en todos los grados.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Salvador Dalí se recibió de "inmortal"



A los 75 años, el excéntrico y genial pintor catalán ingresó en el cerrado y exclusivo círculo de la Academia de Bellas Artes de Francia. Como siempre, rompió con todas las tradiciones. Y convirtió a la ceremonia de recepción en un show...
"Yo soy el elemento que faltaba para que la Academia tenga algo de divino", bramó Salvador Dalí con su voz áspera y su marcado acento catalán. El miércoles pasado, esa frase retumbó como un desafío bajo la venerable cúpula del Palacio Mazarín —frente al Museo del Louvre, en la otra orilla del Sena, cuando Salvador Dalí recibió la espada que lo consagró miembro de la Academia de Bellas Artes.


En lugar de provocar un murmullo de desaprobación, esa pretenciosa definición desencadenó una tormenta de risas y aplausos: ningún otro artista del mundo se hubiera atrevido a lanzar semejante desafío en el momento de incorporarse al selecto círculo de catorce extranjeros admitidos en el seno de los "inmortales". Ese privilegio había sido exclusivamente reservado, hasta ahora, a Giorgio de Chirico, Vittorio Cini, Lord Clark of Saltwood, Oscar Espla, Henry Moore, el mariscal Montgomery, Pier Luigi Nervi, Gabriel Ollivier, Max Winders, Arthur Rubinstein y —por misteriosas razones políticas— la ex emperatriz Farah Diba.

Pero la admisión de Dalí —idolatrado por sus partidarios y execrado por sus adversarios— estuvo a punto de provocar un cisma entre los académicos franceses cuando debieron votar para designar al sucesor de Mariano Andreu. El indicio más visible de las pasiones que se agitaron durante los últimos meses bajo la cúpula de la Academia se advirtió el miércoles pasado, cuando dos célebres pintores franceses —Georges Matlieu y Bernard Buffet— se negaron a asistir a la ceremonia de recepción de Dalí.
Sin inquietarse excesivamente por ese desaire, Dalí preparó minuciosamente todos los aspectos de la ceremonia —aparentemente informal— para convertirla en un acontecimiento sin precedentes en la historia de la Academia. La primera conmoción se produjo una semana antes de la ceremonia, cuando Dalí pulverizó una de las tradiciones más sólidas de la Academia: en lugar de entregar el texto de su discurso por anticipado, como es habitual, se limitó a enviar un enigmático telegrama al presidente del instituto.
"Mi discurso será improvisado. Hablaré sobre Velázquez, mi esposa Gala, el becerro de oro, la estación Perpignan y naturalmente sobre mí mismo", advirtió desde la lujosa suite que ocupaba en el Waldorf Astoria de Nueva York.


El presidente ignoraba, en ese momento, que Dalí tramaba en Nueva York una segunda violación de las sólidas tradiciones de la Academia: una semana antes de la ceremonia, firmó un contrato con una editorial norteamericana para reproducir en exclusividad —en una edición de lujo— el texto de su discurso improvisado en la Academia.
Ese libro concebido como joya artística, será ilustrado con una serie de litografías especialmente creadas por Dalí para conmemorar su ascensión al rango de "inmortal".
Pero esa decisión fue interpretada como una bofetada por el diario "'Le Monde'' de París que, habitualmente, consagra un suplemento especial de cuatro páginas para reproducir —en versión integral— los discursos de los nuevos académicos, para marcar su desaprobación por esa actitud "mercantilista", "Le Monde" no formuló ninguna referencia al ingreso de Dalí a la Academia.
Para aumentar esa expectativa, concebida como un operativo publicitario capaz de ridiculizar a los talentosos creativos de Madison Avenue, 24 horas antes de penetrar al Palacio Mazarín para inmortalizarse, Dalí lanzó un temerario desafío: "La persona que encuentre el significado del anagrama de una escultura de Mariano
Andreu recibirá una litografía auténtica y no de esas burdas imitaciones que circulan en todo el mundo." No es difícil imaginar que, en ese marco, su ingreso a la Academia haya suscitado un interés sin precedentes en los medios artísticos de París. Por primera vez en la historia de la Academia, el hemiciclo del Palacio Mazarín debió acoger las cámaras de seis televisiones extranjeras que habían firmado un contrato con Dalí para reproducir la ceremonia.
Para justificar esa expectativa, Dalí —vestido con el frac verde bordado de los académicos— no vaciló en realizar un ingreso espectacular: "Picasso era un genio. Yo también. Picasso era millonario. Yo también. Picasso era comunista. Yo no", ironizó al principio de su discurso improvisado.
Mientras hablaba —apoyado por un apunte que había borroneado pocas horas antes sobre un puñado de hojas amarillas—, Dalí acarició un par de veces la empuñadura de su espada, diseñada por él mismo: un águila con las alas desplegadas que simboliza los ojos penetrantes de su esposa Gala.
Pero Dalí logró su mayor golpe de efecto cuando marcó una larga pausa y anticipó: "Ahora voy a decir la parte más importante de mi discurso. Algo que nadie sabe todavía. Una cosa prodigiosa que cambia el sentido de las cosas". Con un rápido golpe de vista recorrió la primera fila para verificar el impacto que habían provocado esas palabras entre los académicos y algunos invitados ilustres como Arthur Rubinstein, Roger Peyrefitte, el escultor Paul Belmondo y el millonario Daniel Wildenstein.
"Ahora puedo afirmar, de fuente fidedigna —reveló— que Velázquez pintó la estación de Perpignan".
Sin detenerse a escuchar las carcajadas que resonaron bajo la cúpula, Dalí volvió a desarrollar su extraña teoría, según la cual la estación de Perpignan —al sur de Francia— mantienen a España unida al continente. "Fue en ese lugar donde España giró sobre sí misma en el momento en que se produjo la deriva de los continentes. Sin la estación de Perpignan para mantenernos aferrados al continente, hubiéramos derivado hasta Australia y ahora viviríamos entre los canguros".
Para terminar de asombrar a los académicos, culminó su discurso con su célebre grito: "Viva la estación de Perpignan y viva Figueres".
Cuando algún inocente le pregunta cuál es el mérito de Figueres, Dalí responde: "Allí nací, hace 75 años".

jueves, 9 de diciembre de 2010

Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1998


José Saramago
"Discurso de Aceptación del Premio Nobel"
Discurso pronunciado durante la ceremonia de entrega del Premio Nobel, 1998
"El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir"
 "El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos, de la pequeña cría de cerdos que después del desmame eran vendidos a los vecinos de nuestra aldea de Azinhaga, en la provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más débiles y se los llevaban a la cama. Debajo de las mantas ásperas, el calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta. Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable. ....... Entonces me levantaba, doblaba la manta, y, descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años), todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la casa. Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo, ella siempre me tranquilizaba: "No hagas caso, en sueños no hay firmeza". Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después, cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho, llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños. Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas palabras: "El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir". No dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final, estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa, como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos, gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver......
Escribí estas palabras hace casi treinta años sin otra intención que no fuese reconstituir y registrar instantes de la vida de las personas que me engendraron y que estuvieron más cerca de mí, pensando que no necesitaría explicar nada más para que se supiese de dónde vengo y de qué materiales se hizo la persona que comencé siendo y ésta en que poco a poco me he convertido. Ahora descubro que estaba equivocado, la biología no determina todo y en cuanto a la genética, muy misteriosos habrán sido sus caminos para haber dado una vuelta tan larga. A mi árbol genealógico (perdóneseme la presunción de designarlo así, siendo tan menguada la sustancia de su savia) no le faltaban sólo algunas de aquellas ramas que el tiempo y los sucesivos encuentros de la vida van desgajando del tronco central. ...... Al pintar a mis padres y a mis abuelos con tintas de literatura, transformándolos de las simples personas de carne y hueso que habían sido, en personajes nuevamente y de otro modo constructores de mi vida, estaba, sin darme cuenta, trazando el camino por donde los personajes que habría de inventar, los otros, los efectivamente literarios, fabricarían y traerían los materiales y las herramientas que, finalmente, en lo bueno y en lo menos bueno, en lo bastante y en lo insuficiente, en lo ganado y en lo perdido, en aquello que es defecto pero también en aquello que es exceso, acabarían haciendo de mí la persona en que hoy me reconozco: creador de esos personajes y al mismo tiempo criatura de ellos. En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a ser.
......Fue probablemente este aprendizaje de la duda el que le llevó, dos años más tarde, a escribir El Evangelio según Jesucristo. Es cierto, y él lo ha dicho, que las palabras del título le surgieron por efecto de una ilusión óptica, pero es legítimo que nos interroguemos si no habría sido el sereno ejemplo del revisor el que, en ese tiempo, le anduvo preparando el terreno de donde habría de brotar la nueva novela. Esta vez no se trataba de mirar por detrás de las páginas del Nuevo Testamento a la búsqueda de contradicciones, sino de iluminar con una luz rasante la superficie de esas páginas, como se hace con una pintura para resaltarle los relieves, las señales de paso, la oscuridad de las depresiones. Fue así como el aprendiz, ahora rodeado de personajes evangélicos, leyó, como si fuese la primera vez, la descripción de la matanza de los Inocentes y, habiendo leído, no comprendió. No comprendió que pudiese haber mártires de una religión que aún tendría que esperar treinta años para que su fundador pronunciase la primera palabra de ella, no comprendió que no hubiese salvado la vida de los niños de Belén precisamente la única persona que lo podría haber hecho, no comprendió la ausencia, en José, de un sentimiento mínimo de responsabilidad, de remordimiento, de culpa o siquiera de curiosidad, después de volver de Egipto con su familia. Ni se podrá argumentar en defensa de la causa que fue necesario que los niños de Belén murieran para que pudiese salvarse la vida de Jesús: El simple sentido común, que a todas las cosas, tanto a las humanas como a las divinas, debería presidir, está ahí para recordarnos que Dios no enviaría a su hijo a la Tierra con el encargo de redimir los pecados de la humanidad, para que muriera a los dos años de edad degollado por un soldado de Herodes. En ese Evangelio escrito por el aprendiz con el respeto que merecen los grandes dramas, José será consciente de su culpa, aceptará el remordimiento en castigo de la falta que cometió y se dejará conducir a la muerte casi sin resistencia, como si eso le faltase todavía para liquidar sus cuenta con el mundo. El Evangelio del aprendiz no es, por tanto, una leyenda edificante más de bienaventurados y de dioses, sino la historia de unos cuantos seres humanos sujetos a un poder contra el cual luchan, pero al que no pueden vencer. Jesús, que heredará las sandalias con las que su padre había pisado el polvo de los caminos de la tierra, también heredará de él el sentimiento trágico de la responsabilidad y de ella la culpa que nunca lo abandonará, incluso cuando levante la voz desde lo alto de la cruz: "Hombres, perdónenlo, porque él no sabe lo que hizo", refiriéndose al Dios que lo llevó hasta allí, aunque quien sabe si recordando todavía, en esa última agonía, a su padre auténtico, aquel que en la carne y en la sangre, humanamente, lo engendró. Como se ve, el aprendiz ya había hecho un largo viaje cuando en el herético evangelio escribió las últimas palabras del diálogo en el templo entre Jesús y el escriba: "La culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre, dijo el escriba, Ese lobo de que hablas ya se ha comido a mi padre, dijo Jesús, Entonces sólo falta que te devore a ti, Y tú, en tu vida, fuiste comido, o devorado, No sólo comido y devorado, también vomitado, respondió el escriba".
Si el emperador Carlomagno no hubiese establecido en el norte de Alemania un monasterio, si ese monasterio no hubiese dado origen a la ciudad de Münster, si Münster no hubiese querido celebrar los 1200 años de su fundación con una ópera sobre la pavorosa guerra que enfrentó en el siglo XVI a protestantes anabaptistas y católicos, el aprendiz no habría escrito la pieza de teatro que tituló In Nomine Dei. Una vez más, sin otro auxilio que la pequeña luz de su razón, el aprendiz tuvo que penetrar en el oscuro laberinto de las creencias religiosas, ésas que con tanta facilidad llevan a los seres humanos a matar y a dejarse matar. Y lo que vio fue nuevamente la máscara horrenda de la intolerancia, una intolerancia que en Münster alcanzó el paroxismo demencial, una intolerancia que insultaba la propia causa que ambas partes proclamaban defender. Porque no se trataba de una guerra en nombre de dos dioses enemigos sino de una guerra en nombre de un mismo dios. Ciegos por sus propias creencias, los anabaptistas y los católicos de Münster no fueron capaces de comprender la más clara de todas las evidencias: en el día del Juicio Final, cuando unos y otros se presenten a recibir el premio o el castigo que merecieron sus acciones en la tierra, Dios, si en sus decisiones se rige por algo parecido a la lógica humana, tendrá que recibir en el paraíso tanto a unos como a otros, por la simple razón de que unos y otros en Él creían. La terrible carnicería de Münster enseñó al aprendiz que al contrario de lo que prometieron las religiones nunca sirvieron para aproximar a los hombres y que la más absurda de todas las guerras es una guerra religiosa, teniendo en consideración que Dios no puede, aunque lo quisiese, declararse la guerra a sí mismo......
Ciegos. El aprendiz pensó "Estamos ciegos", y se sentó a escribir el Ensayo sobre la ceguera para recordar a quien lo leyera que usamos perversamente la razón cuando humillamos la vida, que la dignidad del ser humano es insultada todos los días por los poderosos de nuestro mundo, que la mentira universal ocupó el lugar de las verdades plurales, que el hombre dejó de respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto que debía a su semejante. Después el aprendiz, como si intentara exorcizar a los monstruos engendrados por la ceguera de la razón, se puso a escribir la más simple de todas las historias: Una persona que busca a otra persona sólo porque ha comprendido que la vida no tiene nada más importante que pedir a un ser humano. El libro se llama Todos los nombres. No escritos, todos nuestros nombres están allí. Los nombres de los vivos y los nombres de los muertos.
Termino. La voz que leyó estas páginas quiso ser el eco de las voces conjuntas de mis personajes. No tengo, pensándolo bien, más voz que la voz que ellos tuvieron. Perdónenme si les pareció poco esto que para mí es todo."

Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1998 completo
Fuente: Organización No Gubernamental Vía Cultural